sábado, 6 de julio de 2013

Graduado en Enfermería

Ya puedo decir, tras cuatro largos, pero a la vez breves años, que soy Enfermero. 


Asusta lo rápido que pasa el tiempo, parece que fue ayer cuando estaba cual histérico recorriendo los pasadizos de la UPCT haciendo los examenes de la Selectividad, que debo reconocer que ha sido una de los peores momentos de mi vida en cuanto a nervios.

Pero no acabaron ahí, luego tuve que pasar por el horror de no entrar a la carrera que quería y estaba seguro que era la única que quería hacer.

Tuve por ello que estar un primer año en la UCAM, del cual recuerdo como un buen año, duro de estudiar, pero del que me llevo gente que de alguna u otra forma siempre estarán en mi vida. Pero consegui el paso a la Facultad de Cartagena.

Fue realmente dificil entrar nuevo, en una clase con grupos ya organizados, pero debo darle las gracias, enormemente a mis enfermeras, Judit, Rosario, Irene, Cristina, Paula y Ana, que desde un primer momento me "adoptaron" en su grupo, y han conseguido que estos tres años de carrera hayan sido geniales, inolvidables, consiguiendo una amistad y una confianza increible. 

Por otro lado, considero que he crecido mucho como persona, el hecho de plantarte realmente en un hospital y ver a la gente enferma y muriendose, te hace ver todo de otra forma, y valorar más tu propia vida.
Aparte saber que tú, con tu trabajo, estás consiguiendo que una persona se mejore o hacerle lo menos dificil posible su paso por el hospital, o su muerte, es realmente gratificante, como siempre diré...

Siempre recordaré todas y cada una de mis prácticas, con las grandes anecdotas y recuerdos positivos que me dejan...

Esa primera vía, que no quité el compresor e hice una preciosa fuente de sangre desde el paciente, hasta el suelo pasando por todas las sabanas, ganandome el titulo de Carnicero por parte de la acompañante del hombre.

Las primeras tensiones, que no escuchabas a penas los famosos ruidos de Korotkoff y te inventabas... ¿Cómo tengo la tensión? Ehhhh, muy bien, 12/7"

La primera glucemia, que al no saber coger la lanceta, me hice yo mismo el análisis sin querer...

La primera ampoya de medicación, esa que el primer día, nervioso perdido, abres mal y se te clava, haciendote sangrar durante más de media hora mientras te sientes un imbécil e inútil.

Esas señoras que se enamoran de ti, te dicen las manos de angel que tienes y te intentan casar con sus nietas, hijas o con ellas mismas.

Esas personas que te dicen "Yo tengo muy malas venas" y tienen un cañon en el brazo, pero tambien esas que te lo dicen y acabas sudando porque realmente no hay narices a sacarles sangre...

Esa primera úlcera por presión, que siempre es mucho peor de lo que podrías esperarte, ya que en los libros o fotografías no te enfrentas al olor.

Esos primeros puntos, en los que te das cuenta lo diferente que es coser una pata de cerdo a una persona.

Tu primera intervención quirúrgica, la cual disfrutas y alucinas con la anatomia en directo, y con el olor a pollo por culpa del bisturí electrico, que despierta tu hambre en pleno quirófano 

Esa primera vez que un paciente se te derrumba por su situacion y tú, aunque deseas que la tierra te trague por no saber actuar, tienes que permanecer e intentar ayudarle y servirle de apoyo.

El primer bebe prematuro que coges en brazos, con esa sensación de que en cualquier momento se rompe.

El primer contacto con un paciente psiquiatrico, en el cual no saber que decir ni como.

Tu primera urgencia, que no sabes si eres más inutil que un macetero o realmente tienes que estar ahí por si necesitan tu ayuda.

El primer paciente que consigue marcarte, con el que desarrollas una relación practicamente familiar, ya que te duele como si fuera de tu propia familia...

Tu primer exitus, un momento que, más que ninguno, jamás olvidará. El primer contacto con una muerte, presenciar ese momento de dolor de una familia, y tener que hacer los cuidados pertinentes postmortem mientras intentas por todos los medios que las lágrimas no se te caigan de los ojos.




Y así podría seguir eternamente, ya que cada una de las intervenciones que he realizado, tienen una primera vez de la cual siempre me acordaré...

Ayer todo ello terminó.

Ahora, las cosas cambian, la proxima vez que entre a un hospital ya no será en calidad de Alumno de prácticas, sino como Enfermero Graduado.

No se que vendrá en el futuro, pero sea lo que sea, y dónde sea, estoy seguro que me encantará, ya que lo haré como lo que realmente soy y desde pequeñito he querido ser, enfermero.

jueves, 23 de mayo de 2013

Adiós enanos

Adiós UCI Neonatal

Sergio, Maddi, Izaro, Yasin, Marwan, Ainhara, Sofía, Jose Luis, Hibba, Mohamed...
Probablemente nunca os vuelva a ver, pero de algunos de vosotros me acordaré siempre, por los sustos que me habéis dado, por las sonrisas que me habéis sacado, por los nervios que he pasado aprendiendo a cuidaros, por limpiaros las cacas, poneros las sondas, daros biberones, cambiaros las sabanas, colocaros mil veces los pulsioximetros, los electrodos, fijaros los tubos, lavaros la cara o simplemente ayudaros a dormir cuando estabais nerviosos, llorando o simplemente os sentíais solos.

Espero que crezcáis sanos, aprendáis a respirar bien (por favor, hay que respirar, que os lo tengo dicho...) que os lata bien el corazón, seáis muy listos y en unos años esto haya quedado en un simple tropiezo al comienzo de vuestras vidas, injusto pero que ha tenido que ocurrir y en el cual todo el equipo sanitario de Santa Lucia hemos hecho lo mejor para que podáis disfrutar de la vida...

Portaros muy bien con vuestros papas, nos os podréis imaginar nunca lo mal que lo han pasado estando vosotros tan malitos, yendo día a día a veros, si estabais mejor, si podían ayudaros y preguntándose a diario por qué esto les ha pasado a ellos...

Sin duda ha sido una de las prácticas que más me han hecho madurar, mejorar como enfermero y persona, y que me he auto sorprendido de manera muy positiva, llegando a tener buena mano con los bebes, y cogiéndoles un cariño que jamás pensé que podría llegarles a tener, ya que nunca me habían "gustado".

Es realmente triste, lo pasé fatal al principio, pero al final aprendes a verlo de otra manera, entendiendo que estas haciendo todo lo posible por esos niños y que gracias a ti, y a todos, tienen posibilidades. Llena muchísimo ver como niños de 600 gramos están en tus manos y salen adelante...

Un saludo, vuestro Tito Antonio.

viernes, 8 de marzo de 2013

Enfermería


Hoy, 8 de Marzo es San Juan de Dios.

Muchos no lo sabréis, pero hoy es el Patrón de Enfermería, y como proyecto casi terminado de enfermero, me tengo que detener a hacer una reflexión.

Enfermero, me llena de orgullo ser enfermero y tengo miles de formas de defender esta profesión tan sumamente importante de la cual formo parte.

Siempre lo digo, que es una profesión vocacional, muy vocacional, la cual tienes que sentir para llegar a ser un gran profesional, y no quedarte simplemente en una persona que realiza unas técnicas de la mejor manera posible (O a veces ni eso), administra una medicación o saca sangre...

Enfermería, por suerte, es mucho más... Es el trato diario con el paciente, preocuparte por sus cuidados, por su calidad de vida, asegurarte de que está bien...o lo mejor posible... detenerte a hablar con tus pacientes, ver que les preocupa, que les inquieta, sus miedos, sus problemas personales y familiares, llorar con ellos si hace falta, tranquilizarles, informarles acerca de su enfermedad, como deben cuidarse, y a veces lo más duro, afrontar la muerte, el duelo y las pérdidas de familiares queridos.

En general, Enfermería es empatía, y yo siempre digo "Trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti o a un familiar querido tuyo". Por eso, yo siempre intento ponerme en su lugar, ya que estamos tratando con personas que están en un momento de su vida crítico, la enfermedad, en los que las personas se sienten débiles, desprotegidos e indefensos, en un lugar desconocido para ellos, y rodeados de maquinaria, materiales, y personas que van y vienen a veces sin ni siquiera presentarse o saludar.

ADORO mi profesión y espero que así sea durante toda mi vida.
Me llena enormemente como persona ver como los pacientes te agradecen tantisimo lo que haces por ellos y cuando una persona te da las Gracias y te dice que "Siempre se acordará de ti" ...

... No tengo palabras para describir lo feliz, útil y necesario que te hace sentirte...

sábado, 29 de diciembre de 2012

Anecdota de Enfermero


Voy a contar una de las historias más tristes y más bonitas que he tenido en mi corta experiencia “Profesional” como enfermero.

Fina, mujer de 93 años, con una avanzada demencia senil, un aspecto físico muy desmejorado y una sepsis urinaria generalizándose. Pronóstico malo, muy malo.
 Así es como la describiría si solo se hubiera quedado en mi vida como un paciente, pero algo tenía esa mujer que para mí la hacía algo más.
Su hija, Patri, una mujer educada, encantadora y que se notaba lo mucho que quería a su madre, y el dolor que le daba verla así.

Simplemente hay personas que te generan unos sentimientos más especiales que el resto y esto me pasó a mí con ellas.

Realmente, no eran ni mis pacientes, ya que la planta quedaba dividida entre los tres enfermeros que había y ellas no estaban en mi “zona” habitual, pero alguna vez me había tocado estar con ellas.

Como es en mi costumbre, intento hablar con los pacientes, y sus familiares, preguntarles como están, hablarles un rato y siempre intentar sacarles una sonrisa.

Fina era una mujer que te sacaba ella a ti la sonrisa simplemente viéndola, la típica abuela, ancianita adorable, con voz aguda, quejica y quisquillosa. Siempre llevando unas gafas de gran graduación que llevaban a su vez unos cristales visera para el sol, lo cual le daba una imagen realmente cómica.

Como casi todas las personas con demencia, era muy desconfiada, por lo que antes de poder tomarle la tensión, tomarle el azúcar lo que fuera, tenias que darte a conocer.

Al principio me costaba, el trato con dementes es complicado, pero poco a poco, me fue conociendo, y al llamarla, “Fina, finita!, soy Antonio” y tocándole un poquito la cara se tranquilizaba, te reconocía y aunque a veces empezaba a quejarse, se dejaba tratar.

Siempre me acordaré de sus replicas cuando le tomaba la tensión o le hacía algo que para ella era agresivo, que empezaba “Por favooooor, que soy una mujer de 93 años, soy muy mayoooor”  Incluso llego a apartarme las manos alguna vez, pero es algo que no se puede tener en cuenta, es normal.

Era adorable, pero su hija tambien. Como ya he dicho, era una gran mujer, que me trato desde el principio genial, preocupándose por mí, por mis estudios, mis prácticas, y cada día, a pesar de esa situación tan complicada que estaba viviendo, me recibía en la habitación con una sonrisa.




Inevitablemente la relación profesional-paciente-familiar se convirtió en algo más, cada vez que yo tenía un hueco libre, me dirigía a su habitación para asegurarme de que estaba todo bien, que me contase como había pasado la noche, el día, como se encontraba, lo que le había dicho el médico e intentado que su estancia allí fuera lo mejor posible.


Así fueron pasando los días, siempre yo encima de ellas, haciendo todo lo posible y que estaba  en mis manos, ya que a veces lo de los propios enfermeros de la planta se quedaba corto…
Llegue a encontrarme su sonda vesical completamente obstruida por una sustancia purulenta debida a su infección urinaria y por lo tanto no hacia su función, le realice yo los lavados pertinentes y no me correspondía.

Igualmente, las gafas nasales que llevaba le produjeron erosiones en oidos y nariz, quemaduras en las fosas nasales, las cuales, yo curaba a diario evitando que se convirtiesen en úlceras por presión.

Pequeñas cosas que nadie parecía darle importancia, y precisamente son esas cosas las que luego son auténticas complicaciones, yo no podía pasarlas por alto, para mí esa familia era como parte de la mía, como si fuera mi abuela y mi tía.
Como he dicho, esto era en mi periodo de prácticas, y llegó a su fín.
Por desgracia, Fina, los dos últimos días antes de ir, empezó a pegar un bajón muy importante. Dejaba de contestar, estaba como más fatigada, no reaccionaba a estímulos, no se si apenas reconocía a alguien… La enfermedad estaba avanzando.

La última semana lo pasé realmente mal, a diario llegaba a casa llorando, viendo como inevitablemente estaba empeorando, y yo, yo me iba en breves del hospital…

El ultimo día que yo estaba allí, no encontraba fuerzas suficientes para entrar en esa habitación y despedirme, pero lógicamente tenía que sacarlas de donde fuera. Eran las personas que más habían marcado esas prácticas, y mi vida a nivel profesional sin duda.

Cuando estaba próximo a acabarse mi horario, me dirigí a la habitación…
Allí como siempre estaban madre e hija, Fina mal, un poquito peor que el día anterior.
Me acerqué a ella, y le cogí la mano, le toque la carita como solía hacer y no pude decir nada.

Luego me dirigí a su hija, Patri, y sin que dijera yo nada, sus ojos se llenaron de lágrimas y me abrazo, diciéndome  las palabras que jamás olvidaré:
“Ay Antonio, que te vas… ¿ahora qué va a ser de mi madre y de mi sin ti? Tú has sido quien la ha cuidado, su enfermero, quien más se ha preocupado por ella  y por nosotras, por muy bien que lo hagan tus compañeros, tú has sido quien ha estado con ella, y la has ayudado a mejorar sus últimos días de vida…”



Tras ese abrazo diciéndome esas palabras, me enseño un álbum de fotos que había traído para que yo viera, de su madre de joven, y a lo largo de toda su vida, para que mi última imagen de ella no fuera la de una persona prácticamente agonizante.


Está mal, fatal, que un enfermero se ponga a llorar delante de un paciente y un familiar pero es inevitable, creo que es de las cosas más bonitas que me han dicho y hecho en la vida, y es de lo que más me gusta en mi profesión, la gratitud que te dan algunas personas por simplemente hacer tu trabajo, un trabajo que te llena como profesional y como persona.

Le pedí el teléfono para poder llamarla de vez en cuando para ver cómo iba…

Fui un cobarde, nunca la llamé, nunca volví a verla, pero no porque no pensara en ella a diario, sino porque temía lo que inevitablemente iba a pasar si es que no había pasado, que me comunicase la muerte de Fina.

Quizás no es lo mejor decisión que he tomado en mi vida, pero si se que actué correctamente con ellas, y que las palabras que me dijo y el cariño que me transmitió, era totalmente cierto, y con eso, aunque lo esté contando entre lagrimas que me nublan la vista, soy muy feliz.







sábado, 1 de septiembre de 2012

Misantropía


Misantropía: La misantropía (del griego μίσος: «odio», y άνθρωπος: «hombre, ser humano») es una actitud social y psicológica caracterizada por aversión general hacia el género humano. Su antónimo es la filantropía: amor al ente humano.



No implica desagrado por personas concretas, sino animadversión acerca de los rasgos compartidos por toda la humanidad. Un misántropo es, por tanto, una persona que muestra antipatía hacia el «hombre» como entidad humana. Puede ser ligera o marcada, así como de características muy diferentes: desde lo inofensivo, la crítica social, hasta la destrucción o la autodestrucción.

Aun intento buscar una explicación decente a que esta perrita, haya sido abandonada en un parking de coches a su suerte. ¿No era lo suficientemente buena? ¿Era muy pequeña? ¿Demasiado follón cuidarla?

Prefiero no pensarlo porque lo único que me viene a la cabeza es que es una injusticia, que quien lo ha hecho no merece vivir y lo que he puesto arriba, me hace sentirme un poco más misantropo, teniendo un poco más de rabia a las personas, lo crueles, insensibles y descorazonados que pueden llegar a ser.

Pero realmente no se por qué aun cosas así me sorprenden...

Si el ser humano es cruel entre semejantes, ¿como no va a ser cruel con animales como perros, gatos etc..? Sabiendo que hay gente que abandona a sus propios hijos, los mata, comete asesinatos, atentados...

Resulta demasiado fácil par algunos abandonar animales, y demasiado difícil para otros hacer la vista gorda ante animales abandonados.

En este caso, era imposible hacerla, era un bebe, apenas tiene 3 semanas, le cuesta caminar, toma biberones y va siempre buscando el calor de una madre y unos hermanos de los que ha sido arrebatados. En serio, ¿Que tipo de "persona" puede abandonar a un bebe?

Por desgracia, yo no puedo quedarme esta perrita, aunque me vaya a partir el alma dársela a alguien. Por lo que si alguien se ha leído esto, y quiere difundirlo, hay una preciosa perrita de 3 semanas de vida que está buscando un dueño, un dueño que esté dispuesto a levantarse por la noche a darle un biberon, a dormirla en brazos para que no se sienta sola, ya que echa de menos a sus hermanos y a su madre, a alguien que esté dispuesto a recoger caquitas y pipis ya que aun es muy pequeña como para controlarlo, a enseñarle a comer pienso y a salir a la calle, a vacunarla, ponerle un chip y sobre todo, prometerle una vida feliz, y nunca abandonarla...

Si alguien cumple todos estos requisitos, suya será y gratis, los perros no deberían ser un comercio, a algunos, nos dan la vida...

viernes, 3 de agosto de 2012

Enfermero Off


Coger el coche, pero no ir por el camino de siempre...


A pesar del sueño, no querer ir a casa...


Sólo una canción sonando que describa lo que en ese momento siento...


Quizás uno de mis grandes problemas es ser tan emotivo con respecto qué cosas, pero hoy pongo fin a una de las mejores experiencias profesionales y personales, cómo han sido mis prácticas en la UCI, aprendiendo mucho, rodeado de muy buenos profesionales y que se han convertido en compañeros con los que me he sentido perfectamente integrado, bien tratado y muy a gusto. 


He entendido cosas como la debilidad de la vida, y también la fuerza de las personas.
Cómo pueden ser tratados como simples objetos, sujetos de experimento para satisfacer el poder de los humanos en su control de la vida y cómo podemos intentar mejorar su calidad de vida, o su calidad de muerte, en lo medida de lo posible tratandoles como personas con dignidad y respeto.


Isabel, Andrés, Gines, Lidia, Ana María, Felipe, Paco, Francisco... No son sólo un Box acompañado de un numero, son historias, por desgracia muchos de ellos auténticos dramas, que me han acompañado esto último mes. 


Y hoy, puedo decir eso de "I felt something die, cause I knew that was the last time, the last time"


Inevitablemente, es un periodo que acaba, y si, con cada experiencia algo nuevo nace en nosotros pero también muere, y hoy, cada vez que hacía una cosa sonaba eso en mi cabeza. "That was the last time" 


¿Sabéis esa sensación horrible que te ahoga que es como un nudo en la garganta?
Pues mejor me voy a dormir.

lunes, 21 de mayo de 2012

“No se puede querer algo que no sabes que existe”

“No se puede querer algo que no sabes que existe”

A simple vista, resulta bastante lógica y obvia. Para poder querer algo, tenemos que saber de su existencia, ya que, si desconocemos ese algo… ¿Cómo vamos a tener la necesidad de poseerlo? No se puede uno encaprichar de algo no físico, no existente.

En cambio, todo esta teoría se derrumba cuando hablamos de “Amor”

Todos, o casi todos, ansiamos y queremos encontrar el amor, pero, pensándolo bien… ¿No es el amor algo utópico, inexistente y que realmente no conocemos?

Tenemos una idea de él,  creemos que sabemos lo que es, por experiencias pasadas, sensaciones similares, pero “EL AMOR” es único, sólo se consigue una vez, y por tanto, aun es desconocido.

Al igual que el propio sentimiento, tampoco conocemos a la persona que nos hará sentirlo. No sabemos si alguien se asemejará a la imagen idealizada de esa persona que creemos, será el amor de nuestra vida. Podemos tener una idea prefijada, unas características físicas y psíquicas establecidas, pero…  ¿Realmente existirá? Es posible que no…

En resumen, estamos esperando que alguien que no sabemos si existe o no, aparezca en nuestras vidas y nos haga sentir, de una forma que jamás hemos sentido antes y por tanto no conocemos.